martes, 31 de mayo de 2016

GRACIAS BETO, GRACIAS PORTERO

OTRO ÁGUILA QUE DEJA EL NIDO


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Dicen que nadie en la vida es imprescindible, imprescindible quizás no, inigualable o inimitable es imposible.

Cuando aún la sombra de ese águila apodado "Gran Capitán", Andrés Palop, sobrevolaba aún la Bombonera de Nervión, y cuando todos pensábamos que porteros como él no llegaríamos a volver a tener, aparece Antonio Alberto Bastos Pimparel "Beto", de aspecto desaliñado y cara de loco, que es la cara que suelen poner los porteros buenos, avispado, puro nervio, y sobre todo, con ganas y hambre.

Otro águila llegaba al nido nervionense, para tratar de superar ese listón altísimo que había dejado el cancerbero valenciano, seguramente muchos tendrían sus dudas pero como todo, necesita su tiempo para cuajar, amoldar y adaptarse para tener resultados, poco, muy poco tiempo ha necesitado el dicharachero Beto, para enfundarse esa camiseta de la casta y el coraje con la que se ha de salir al césped del Ramón Sánchez Pizjuán, donde los jugadores tienen las espaldas cubiertas por esos Guardianes de Nervión llamados Biris Norte.

En estos tres años y medio de militancia ha sentido el sevillismo en vena y posiblemente le costará un mundo olvidar cada uno de los momentos vividos en el club, otro sevillano adoptivo o no, pero que a buen seguro volverá cada mayo que este Sevilla FC vuelva a disfrutar de una final.

Yo de pequeño imitaba a Bonilla, Rodri, Superpaco, ya tengo una edad, otros ídolos de los tres palos fueron Arconada, Palop y ahora Beto, ha demostrado tener sangre fría en los uno contra uno, disparos a bocajarro, salidas a la desesperada y sobre todo el temple y nervios para parar penaltis, si por aquél entonces mi Sevilla FC hubiera tenido estos jugadores, estos porteros y hubiéramos ido creciendo, hoy no sé dónde estaríamos, quizás con un montón de copas, supercopas y yo qué sé, por supuesto, sin desmerecer a aquellos jugadores de otras épocas, de otras ligas, de aquellos que sacaron unas sevillanas con los del otro equipo de la ciudad, a Beto, igual que a Palop, les ha faltado el derbi de los derbis, el Ciudad de Sevilla, eso hubiera sido el no va más.

Beto, te deseo lo mismo que a Palop, que sigas superándote y creciendo como portero y sobre todo como persona, no te vas de vacío, pues te llevas varias UEFAS, el haber llegado un poco más allá que tus antecesores y sobre todo el cariño de los sevillistas que te consideran uno más de aquí, ya siempre serás del equipo de la Casta y el Coraje, un Biri de Gol Norte, un sevillista de leyenda, has hecho historia aquí y nosotros hemos hecho historia en tu vida.

Hasta siempre cancerbero y que vuelvas pronto por esta siempre tu casa y tu ciudad.


Aquí os dejo la Carta de Despedida de Beto sacada de la Web Oficial del Sevilla FC, de chapó Beto, sevillista do smirti:

Hoy es un día triste para mí... De esos días que nunca quieres pensar que tiene que llegar.

En el mercado de invierno de la temporada 2013 llegué al Sevilla FC, y desde que me puse bajo los tres palos del Vicente Calderón, al día siguiente de aterrizar, supe que mi paso por este gran club no sería una etapa más de mi vida.

Desde el primer momento me recibieron con los brazos abiertos, tanto el club como la ciudad, que me acogió como a uno más de aquí, y me sentí querido por todos, especialmente por la afición, con la que pronto tuve lo que yo siempre llamé una bonita boda.

En estos tres años y medio, que he vivido intensamente, y con toda la fuerza y pasión con la que siempre ejerzo mi profesión, dejándome hasta la última gota de sudor, he vivido momentos buenos, muy buenos y otros malos.

He tenido la inmensa suerte de vivir esta época dorada del Sevilla FC, disfrutando de la consecución de tres Europa League consecutivas, con las que sumo cuatro en mi carrera profesional. Ni que decir tiene que de la que guardo mejores recuerdos es de la primera, en la que tuve la oportunidad de aportar mi granito de arena en eliminatorias inolvidables ante Betis, Oporto, Valencia y culminando en la tanda de penaltis ante Benfica en la final de Turín.

Esta trayectoria colectiva me llevó a disfrutar de éxitos a nivel personal, como batir el record de imbatibilidad del mítico Andrés Palop en 2015, dejándolo en 517 minutos, todo un orgullo para mí.
Pero como dije anteriormente, también hubo momentos malos, y en un año 2015 muy complicado llegaron las lesiones, ésas lesiones que me habían respetado durante toda mi carrera y que aquí se conjugaron para venir una tras otra. Entre ellas hay dos fechas nefastas por encima de las demás: el 5 de febrero de 2015, cuando sufrí una luxación en el hombro que me mantuvo apartado de los terrenos de juego más de dos meses, y por la que estuve a punto de ser intervenido, y el 13 de septiembre, donde después de empezar la temporada jugando como titular, un esguince de rodilla me volvió a apartar de los terrenos por un periodo demasiado prolongado.

Pero nunca perdí la fe y la confianza en mi mismo. Y con profesionalidad y las inmensas ganas de recuperarme para volver a ayudar al equipo, dediqué todo el esfuerzo y el tiempo necesario para acortar plazos y tener una buena y rápida recuperación y estar disponible para cuando se presentará la oportunidad de volver a jugar. Así termino este breve repaso a estos tres años vistiendo la camiseta y defendiendo el escudo del Sevilla.

No me quiero despedir sin antes dar las gracias a todos, desde el Consejo de Administración, con José Castro a la cabeza, a José María del Nido Carrasco y a todos los directivos, al cuerpo técnico al completo, empezando por el míster Unai Emery, a Monchi, a Juan Martagón, a todo el equipo médico, fisios, utileros, a Marketing, a los medios y hasta el último empleado del club.

Gracias a todos mis compañeros, con los que compartí vestuario, a los que están y a los que se fueron. Más que un vestuario hemos sido siempre una gran familia, me siento muy orgulloso y ha sido muy importante para mi ser vuestro capitán hasta el último día.

Gracias también a la prensa, que siempre me trató con respeto, con corrección y cordialidad. Y mención aparte merece la afición, nunca olvidaré lo que se siente al saltar al Sánchez-Pizjuán desde el túnel de vestuarios escuchando el himno del Centenario. GRACIAS con mayúsculas a la mejor afición del mundo, por haber estado animándome siempre en los buenos y en los malos momentos. He sentido siempre ese apoyo en el campo y fuera de él.

Gracias Sevilla por acogerme como a un hijo más de esta maravillosa ciudad. Me enamoré de Sevilla nada más llegar, de su gente y en particular de una sevillana que ya forma parte de mi vida y que me ha dado una segunda familia aquí, razón de más para que mi vinculación con esta ciudad sea ya para siempre. Ellos junto a mi familia han sido mi principal apoyo.

Llevaré al Sevilla FC y a Sevilla siempre en mi corazón, como digo siempre: no puedo ser sevillano, pero sí puedo ser sevillista.

Muchas gracias a todos.

¡¡¡Viva el Sevilla FC!!!